La risa de otras personas cambia la forma en que el cerebro procesa los agravios


En general, concebimos la risa como una expresión relacionada con la alegría y el regocijo, pero en ciertos contextos, por ejemplo cuando es acompañada de un insulto adquiere un significado muy negativo, especialmente en un contexto de grupo.


risas

Seguramente, la mayoría de nosotros sabe por experiencia que un agravio seguido de la aprobación grupal, logra un efecto mucho más fuerte. Ahora, un estudio de la revista "Social Neuroscience" ha demostrado la correlación neurológica de este efecto. En una fracción de segundo, la aprobación social de un agravio es procesada de forma diferente por el cerebro.


Agravios y halagos

En una investigación realizada en la Universidad de Amsterdam, se solicitó a 46 personas oficiar de voluntarias para un estudio. A los participantes sólo se les dijo que iban a ser parte en un sondeo sobre psicología emocional. El experimento consistía en responder preguntas a una persona que aparecía en la pantalla de un ordenador, pero en determinado momento, la conversación viraría y el individuo diría frases como "usted es un antisocial" a lo que, algunas veces, otras personas que estaban en la habitación (actores) se reirían.
Lo mismo ocurrió con los halagos, el individuo del ordenador después de determinadas preguntas les decía a algunos de los participantes "usted es una persona fuerte e independiente", lo que también contaría con la aprobación de las demás personas.
Todos los participantes, tanto los que recibieron agravios como los que recibieron halagos, sus cerebros estaban siendo escaneados mediante un registro de ondas cerebrales (EEG).

Los investigadores estaban particularmente interesados en la señal N400, un pico negativo de actividad cerebral, que tiende a ser mayor cuando la persona escucha algo inesperado o fuera de contexto. También en el 'potencial positivo tardío' (LPP), que es un pico de actividad cerebral, que puede ocurrir hasta un segundo después del estímulo, y por lo general se toma como un signo de procesamiento emocional.

Los cerebros de los participantes registraron una notable diferencia entre insultos y halagos, incluso entre insultos con y sin risas de terceros.
El LPP se activaba alrededor de los 400 milisegundos después de una frase o palabra insultante (sin risas de los demás individuos) y también se podía observar un aumento del N400.
Por otra parte, cuando se producían risas en la condición de insulto, el tamaño del LPP fue casi el doble más rápido y el N400 más generalizado.
En cambio, en la condición de halago, tanto el LPP como el N400 se mantenían casi sin cambios.


Los insultos impulsan de inmediato un procesamiento más emocional en el cerebro que los halagos, y este procesamiento se acentúa aún más rápidamente en un contexto público y con el ruido de la risa. De hecho, los datos de ondas cerebrales mostraron que, a nivel neuronal, los participantes ya estaban respondiendo de manera diferente a los insultos públicos antes de que pudieran haber registrado el sonido de la risa.

Estos resultados muestran que, incluso sin la risa, los insultos verbales reciben un procesamiento neuronal adicional, tanto a nivel léxico-semántico como emocional. Por otra parte, la risa de otras personas en una condición de insultos tiene un efecto directo sobre el procesamiento neurocognitivo, dando lugar a un proceso emocional más fuerte y alargado.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17470919.2016.1162194



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