Nuestro estado de ánimo y la inclinación a asumir riesgos


Los estudiantes concurren a la universidad porque creen que el tiempo y el dinero que invierten en su educación les darán un mayor potencial de ingresos en el futuro. Los empresarios están convencidos que las empresas que crean tendrán éxito. La gente va a los casinos y compra billetes de lotería ya que existe la esperanza de ganar dinero.
Es decir, asumimos un riesgo porque presentimos que, de alguna manera, nos va a dar un beneficio en el futuro.


riesgo

Existen muchos factores que influyen en si un riesgo tendrá éxito o no. Por ejemplo, los estudiantes miran los puestos de trabajo que los anteriores graduados universitarios han conseguido. O sea, las personas utilizan la información como predictor de éxito para ayudar a tomar una decisión.

Sin embargo, cuando agregamos la confianza a los factores que nos hacen asumir una situación de riesgo, a menudo lo hacemos de una manera que crea una respuesta emocional. Es decir, en una elección arriesgada, la confianza no sólo se basa en información, sino que también se apoya en una sensación de que la acción tendrá éxito. Como resultado, hay otros factores que influyen y que también pueden jugar un rol en una elección arriesgada.
Esta idea, la de si el estado de ánimo podría afectar la toma de un riesgo, fue explorada por Ross Otto y Paul Glimcher, dos investigadores de la Universidad de Nueva York.


La investigación

¿Qué factores, a nivel general, podrían animar a un habitante de la ciudad de Nueva York a asumir un riesgo?
Durante el sondeo, los investigadores encontraron que habían dos circunstancias que elevaban el estado de ánimo de los neoyorquinos: el triunfo de alguno de los equipos deportivos de la ciudad y el buen estado del tiempo. Pero además, también hallaron que cuando las personas estaban de mejor ánimo, más billetes de lotería compraban.

Pero curiosamente, no se trataba solamente de las victorias deportivas o de los días de sol lo que creaba un estado de ánimo más positivo en la gente, sino que, las circunstancias inesperadas daban un mayor impulso al estado de ánimo. Por ejemplo, un día de sol inesperado o una victoria impensada de un equipo de la ciudad generaban un envión más positivo en el estado de ánimo de las personas, mucho más que los resultados positivos esperados.


Un triunfo deportivo impensado o un día de sol inesperado aumentaban notoriamente la venta de billetes de lotería. Esta tendencia se producía de forma bastante similar en los barrios de bajos, medios y altos ingresos.

Obviamente que hay muchos factores que influyen para que un individuo haga una elección de riesgo, sobre todo en algo más osado que la compra de un billete de lotería. Sin embargo, estos datos ponen de manifiesto dos características importantes sobre la toma de decisiones. En primer lugar, el sentimiento de confianza que nos ayuda en la decisión de asumir un riesgo es una respuesta emocional, en lugar de una respuesta basada en la información. En segundo lugar, cuando se está considerando una toma de decisión, hay que tener en cuenta que los factores ambientales de corto plazo pueden estar afectando nuestro estado de ánimo. Por tanto, tomarse un tiempo extra para decidir nos podría dar una perspectiva más real sobre nuestras expectativas de éxito.


Referencia: http://pss.sagepub.com/content/27/3/299.abstract



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