Los mitos que hoy criticamos han sido claves para la prosperidad de la especie humana


papa francisco

No es una novedad que los mitos han servido para unir grupos humanos. De hecho, el Homo Sapiens conquistó el planeta gracias, sobre todo, a la singular capacidad humana de crear y difundir ficciones.

Somos los únicos mamíferos que pueden cooperar con numerosos extraños, porque podemos inventar historias, difundirlas y convencer a millones de personas de creer en ellas. O sea, mientras todos creemos en las mismas ficciones, todos obedecemos las mismas leyes y podemos cooperar eficientemente.


La cooperación entre otros mamíferos sociales como los lobos o los chimpancés se basa en el conocimiento íntimo del otro, por lo que nunca podrían cooperar con un gran número de extraños.

Sólo imagine a 50 mil chimpancés dentro de un estadio de fútbol. Ahora, si pone 50 mil personas dentro del mismo estadio, obtendrá redes sociales extremadamente sofisticadas (más aún si todos esos individuos entienden las leyes que rigen ese deporte). Con la economía o las religiones ocurre exactamente lo mismo, los mercados de valores y el cristianismo son invenciones humanas que sólo existen en nuestra imaginación. Pero mientras muchas personas compartan la misma historia, pueden colaborar muy eficazmente. Los seres humanos hemos desarrollado una profunda y perdurable fe en tales mitos, incluso en ausencia de cualquier evidencia que los confirme.

Así que si culpas a internet por inaugurar una nueva era de post-verdad, recuerda que hace siglos millones de cristianos se encerraron dentro de una burbuja mitológica, sin atreverse nunca a cuestionar la veracidad de la Biblia. Millones de musulmanes pusieron su fe incuestionable en el Corán. Tenemos cero evidencia científica de que Eva fuera tentada por la serpiente, o que las almas de los pecadores ardan en el infierno, o que al creador del universo le desagrade la homosexualidad. Sin embargo, miles de millones de personas han creído en estas historias durante siglos.

También soy consciente de que muchas personas pueden estar disgustadas por este punto de vista, pero eso es exactamente el punto. Cuando miles de personas creen en una historia inventada durante una semana, eso es una noticia falsa. Pero cuando mil millones de personas lo creen por mil años, eso es una religión. Tenga en cuenta, sin embargo, que no estoy negando la efectividad o potencial benévolo de la religión. Al unir a las personas, los credos religiosos hacen posible la cooperación humana a gran escala, e inspiran a construir hospitales y escuelas. Adán y Eva nunca existieron, pero la catedral de Burgos sigue siendo hermosa.


Equilibrio entre la verdad, la ficción y la cooperación

Pero las religiones no han sido las únicas que usaron la ficción para cementar la cooperación. En tiempos más recientes, cada nación ha creado su propia mitología oficial, mientras que movimientos como el comunismo, el fascismo o el liberalismo concibieron elaborados credos auto-reforzantes.

Lo cierto es que la verdad nunca estuvo en la agenda del Homo Sapiens. Muchas personas creen que si una ideología o religión representa mal la realidad, sus adherentes la descubrirán tarde o temprano, porque no podrán competir con rivales más perspicaces. Como dijo Abraham Lincoln, no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo. Bueno, eso es solo otro mito. En la práctica, el poder de la cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionas demasiado la realidad, de hecho te debilitarás. Por ejemplo, cuando la Unión Soviética adoptó las falsas teorías evolutivas de Trofim Lysenko y castigó cualquier desviación de sus dogmas, paralizó la agricultura soviética y contribuyó al colapso económico del comunismo. Por otro lado, no se puede organizar a masas de personas de manera efectiva sin depender de alguna mitología.

Supongamos que usamos una máquina del tiempo para enviar a un científico del siglo XXI a la Europa medieval. En teoría, su conocimiento debería hacer de él la persona más poderosa. En la práctica, no sería capaz de tomar el poder exponiendo las ficciones de los sacerdotes locales y enseñando a los campesinos sobre la evolución, la relatividad y la física cuántica. Por supuesto, si pudiera usar sus conocimientos de física y química para producir armas y piezas de artillería, podría obtener una gran ventaja sobre el poder dominante. Sin embargo, para extraer hierro, construir altos hornos y fabricar pólvora, el científico necesitaría muchos campesinos trabajadores. ¿De verdad podría inspirarlos explicando que la energía dividida por la masa es igual a la velocidad de la luz al cuadrado?

Por supuesto, la actualidad es bien diferente a la Edad Media. En primer lugar, las ficciones y los mitos se refuerzan hoy no a través de la censura estricta, sino a través de inundar a las personas con información irrelevante, la gente ya no sabe a qué prestar atención.
En los tiempos antiguos, tener poder significaba tener acceso a la información. Hoy, tener poder significa saber qué ignorar.

En segundo lugar, la tecnología hace que las fantasías humanas sean más poderosas que nunca. Dentro de unas pocas décadas, tal vez, se podrá extender la vida humana hasta límites inimaginables hoy o conectar nuestros cerebros a los ordenadores.
Mucha gente espera que la realidad acabe haciendo explotar la burbuja de la ficción, pero en nuestro siglo, dicha burbuja podría terminar absorbiendo la realidad. Como la tecnología hace que los seres humanos sean más poderosos que antes, también hace que nuestras fantasías y mitos sean más potentes que nunca.
En definitiva, si sueñas con una sociedad en la que la verdad reine y los mitos sean ignorados, no tienes mucho que esperar del Homo Sapiens.



6 comportamientos subconscientes que nos alejan de lo que realmente queremos vivir


subconsciente

Cada generación tiene una forma de "cultura estándar", esto es un sistema de creencias o patrón gobernante que las personas aceptan inconscientemente como verdad. Por ejemplo, es fácil identificar esta mono-cultura en la Alemania de la década de 1930. Está claro que gran parte de la gente, en esos momentos y lugares, acepta esa coyuntura como una "realidad".

La objetividad requerida para advertir los efectos de este patrón cultural es muy difícil de percibir (una vez que la sociedad ha aceptado tan profundamente una idea como la "verdad").

Mucho de nuestro estrés y ansiedad es, simplemente, el resultado de llevar una vida con la que no estamos de acuerdo, porque hemos aceptado internamente dicha narración sin darnos cuenta.

Los fundamentos de una determinada mono-cultura tienden a "envolvernos" en, por ejemplo, conceptos de nación, religión o del yo. Y simplemente, hay algunos fundamentos sobre la felicidad, la toma de decisiones y el seguimiento del instinto que estos patrones culturales no tienen en cuenta.

Así que veamos seis de los comportamientos diarios y hábitos inconscientes que nos pueden estar alejando de la vida que realmente queremos vivir.


1.) Pensamos que una mejor vida es cuestión de decidir lo que se quiere y luego ir tras ello, pero en realidad, somos psicológicamente incapaces de predecir lo que nos hará felices.

El cerebro sólo puede percibir lo que conoce, por lo que cuando se elige lo que quiere para el futuro, en realidad, es sólo volver a crear una solución o un ideal del pasado. Irónicamente, cuando dichas ideas no llegan a buen término sufrimos, porque pensamos que hemos fracasado, cuando, en realidad, posiblemente hemos experimentando algo quizás hasta mejor de lo que podríamos haber elegido en su momento. Pero esto es algo que el cerebro no siempre puede comprender.


2.) Asumimos que cuando se trata de seguir nuestros instintos, la felicidad es buena y el miedo es malo.

Cuando consideramos hacer algo que amamos e invertimos mucho en ello, seguramente vamos a sentir la afluencia del miedo, sobre todo porque, en cierto punto, dicha acción implicará quedar vulnerable. Cuando se trata de tomar decisiones, hay que saber que los malos sentimientos no son obstáculos, son indicadores de que quieres hacer algo, pero te asusta (que si me preguntas, son las cosas que más vale la pena hacer). No querer hacer algo te haría sentir indiferente al respecto. Debemos saber que el miedo y el interés casi siempre están ligados.


3.) El patrón de crear crisis.

Mucha gente crea, innecesariamente, problemas y crisis en su vida porque el patrón de crear crisis en forma redundante es, en realidad, una técnica de evitación. Les distrae de tener que ser vulnerables o responsables o, quizás, para eludir algo que se teme. Muchas veces, una persona no está enojada por la razón que ella misma piensa que lo está: en el centro de su deseo de crear un problema, está simplemente el empeño por evitar compromisos, obligaciones o por miedo.


4.) Se piensa que para cambiar nuestras creencias, tenemos que adoptar una nueva línea de pensamiento, en lugar de buscar experiencias que hagan ese pensamiento por sí mismo evidente.

Una creencia es lo que sabes que es verdad porque la experiencia te lo ha hecho evidente. Si quieres cambiar tu vida, cambia tus creencias. Si deseas cambiar tus creencias, debes tener experiencias que las hagan reales.


5.) Pensamos que los "problemas" son piedras en el camino para lograr lo que queremos, cuando en realidad son parte del camino.

Si no la ha leído antes, esta frase de Marco Aurelio resume bien esto: "El obstáculo a la acción, es lo que la hace avanzar". Ryan Holiday lo explica más escuetamente: "El obstáculo es el camino". Simplemente, encontrarse con un "problema" nos obliga a tomar medidas para resolverlo. Esa acción, en última instancia, nos conduce al camino que tuvimos la intención de tomar de todos modos.


6.) Piensas que tu pasado te define, y peor aún, piensas que es una realidad inmutable, cuando en realidad, tu percepción de él cambia como tú.

Porque la experiencia es siempre multidimensional, hay una variedad de recuerdos, experiencias y sentimientos que usted puede elegir recordar y lo que usted elige es indicativo del estado actual de su mente. Tantas personas se ven atrapadas en permitir que el pasado las defina, simplemente porque no han evolucionado hasta el lugar en el que el pasado no les impide alcanzar la vida que quieren. Esto no significa dejar de lado los acontecimientos dolorosos o traumáticos, sino simplemente, recordarlos con aceptación y poder situarlos en la historia de su evolución personal.